5 pasos para evitar la procrastinación y rendir más en el trabajo

Hoy en día, tenemos cada vez más trabajos por cumplir y, extrañamente, la sensación de que contamos con menos tiempo para ellos. Sin contar que, con todas las distracciones a las que nos enfrentamos, se hace muy difícil centrarse en las tareas importantes que pueden no ser tan placenteras o, simplemente, que son difíciles de conseguir.

Para ayudar en la difícil tarea de superar la postergación y producir más y mejor, elaboramos una guía para ayudarte a evitar la procrastinación y rendir más en el trabajo:

Entender la raíz del problema

¿Qué te impide empezar a trabajar ahora mismo? Trata de responder esta pregunta haciendo un análisis de tus hábitos de postergación. Muchas veces, simplemente no trabajamos por pereza.

Haciendo un análisis del propio comportamiento, puedes averiguar lo que te impide producir más. Un motivo frecuente es el miedo de fallar. Otro, que muchas veces nos sorprende, es el miedo de tener éxito y no saber resolverlo correctamente. Acepte la condición que daña tu productividad, analízala y elabora un plan para superarla ahora mismo.

5 pasos para evitar la procrastinación y rendir más en el trabajo

Visualizar el objetivo final

Este es un ejercicio de enfoque que va a ayudar a encarar cualquier reto. Para llegar a tus objetivos, es preciso visualizarlos de una forma más o menos clara.  De esta forma, empezar a trabajar, con esta motivación, va a ser mucho más sencillo. ¿A dónde quieres llegar con determinado trabajo?, ¿cómo lo abordarás?, ¿puedes imaginar claramente el objetivo final? Estas y otras preguntas te ayudarán a enfocarte y poder realizar cualquier meta que te propongas alcanzar.

Dividir grandes objetivos en objetivos más pequeños

Además de trabajar en tu actitud, piensa en facilitar el trabajo en la práctica. Para empezar, toma tu objetivo “macro” y trata de dividirlo en partes más pequeñas. De esta forma, es posible hacer frente a los retos menores de forma más directa; de forma que van a parecer más accesibles. También es más fácil administrar prioridades y cuantificar el trabajo mientras se ha completado.

Además, cuando dividimos grandes objetivos o tareas, también logramos engañar a nuestra mente, y obtenemos una sensación de satisfacción tras finalizar con cada una de ellas. Así mismo, es un excelente método de organizarnos de mejor manera.

Crear recompensas

Para trabajar mejor, lo ideal es recompensarte cuando logras cumplir con tus objetivos. Tal vez estas pequeñas recompensas son el acceso a tus redes sociales o una golosina, por ejemplo. Cuando termines una tarea, haz una pausa y accede a tus redes, conversa con compañeros o amigos, lee los contenidos que te gustan, etc.

No hay reglas acerca de cómo puedes recompensarte por el trabajo cumplido. Lo importante es que el premio sea algo que te guste y, preferentemente, que hayas dejado un poco de lado por centrarte en los objetivos. ¿Cumpliste una tarea? Permítete celebrar con algo que te gusta y que no hayas tenido tiempo de hacer hasta entonces. Esto va a mejorar tu motivación y, a fin de cuentas, hará que tu mente persiga con más ahínco esos objetivos que te has marcado previamente.

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