Amistad entre jefe y subordinado, ¿es posible?

Con la jornada de trabajo extensa, no es de extrañar que los profesionales construyan, a lo largo del expediente, relaciones profundas de amistad con sus compañeros.

Como jefe, una de las ventajas de ser amigo de los encabezados es poder construir una relación fuerte y positiva. Los empleados que tienen un vínculo de asociación con sus gestores trabajan más satisfechos y son fieles a la empresa. En este contexto, el líder entiende lo que motiva a su equipo, ya que además de la preocupación con el bienestar, tiene conocimiento de lo que cada miembro del equipo tiene como objetivo.

Sin embargo, para ser un buen gerente, se debe tener cuidado de establecer claramente los límites entre las relaciones de jefe y subordinado y la de amistad.

A continuación, te mostramos algunos puntos a tener en cuenta para que la amistad entre jefes y subordinados sea exitosa para ambos:

  • Explica la relación – Para mantener el respeto de tus dirigidos, busca ser directo sobre la naturaleza de la relación. Esto significa tener claro cuáles son los objetivos, cómo pueden ser alcanzados y lo que pueden esperar de ti. Comunicar los próximos pasos reduce el riesgo de que alguien interprete mal tu amistad.
  • Socializa – En la mayoría de las organizaciones, es común que haya eventos con el objetivo de reunir a los profesionales fuera del trabajo, como el almuerzo, happy hours, fiestas de fin de año, etc. Es natural que los jefes formen parte de esto. Sólo recuerda socializar con todos, tener cuidado con el alcohol y no ser el último en abandonar la fiesta.
  • No actúes con favoritismo – Uno de los peores errores que el líder puede cometer es favorecer a determinadas personas en el lugar de trabajo. Los otros miembros del equipo se dan cuenta de esta actitud y pasan a desconfiar de cualquier decisión tomada, y esto se va a reflejar en la productividad. Si no estás seguro de si estás mostrando favoritismo o no, piense acerca de lo que cada profesional aporta para el negocio. Entonces, ten en cuenta cómo se debe tratar a cada uno, si el tratamiento se basa más en lo que sientes en lugar de lo que realmente entregan, es hora de cambiar tu comportamiento.
  • Mantén el profesionalismo – No importa el tamaño de la intimidad que tienes con el equipo, para mantener la credibilidad de su trabajo, el líder debe ser cauteloso. Información confidencial, como salarios, contrataciones, despidos y resultados nunca deben ser compartida.
  • Sé justo – Un administrador siempre debe mantenerse en el lado profesional y mantener la imparcialidad, independientemente del nivel de amistad con sus subordinados. En los casos en que el colaborador tiene un rendimiento malo, no dude en hablar con él.
  • No lo fuerces – Tal vez trates de ser un amigo para todos con el fin de fortalecer al equipo más rápidamente, sin embargo, parecer interesado demasiado puede sonar falso. Conocer a cada uno lleva su tiempo, no hagas preguntas todo el tiempo, mantén la espontaneidad y sé paciente.

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