Hacks para organizar tu tiempo y ser más productivo trabajando en casa

Trabajar en casa o en cualquier ambiente de trabajo “no convencional” requiere de mucha disciplina del profesional, principalmente en el inicio.

Estamos acostumbrados a asociar el trabajo con el hábito de arreglarnos todos los días e ir a una oficina, mientras que, en casa, estamos más propensos a las distracciones y estímulos externos, como Netflix, internet, smartphone, televisión y, en algunos casos, hijos pequeños.

Pero con la evolución de las nuevas tecnologías, cada vez más empresas y profesionales han optado por el modelo de home office, por ser más barato y permitir que profesionales de diferentes localidades actúen en el mismo proyecto. Por lo tanto, cuanto antes logres adaptarte a este modelo de trabajo, más versátil será para el mercado.

A continuación, te presentamos 4 hacks que hemos preparado para que puedas organizar tu tiempo y seas más productivo trabajando desde casa.

1. Descubre tu horario más productivo

Puede parecer una tontería, pero cada profesional tiene un ritmo propio de trabajo. Por eso es tan común encontrar personas que prefieren trabajar por la noche, o bien, aquellas que se sienten más cómodas iniciando su trabajo desde muy temprano.

Esta diferencia se explica por el ritmo circadiano, un grupo de cambios en nuestras funciones fisiológicas que se detectan en las presiones de la sangre, la temperatura corporal y la cantidad de hormonas de la sangre.

Si durante el día funcionamos en nuestro máximo potencial, estas funciones se desaceleran por la noche, ya que nuestro organismo entiende que es hora de descansar y reponer sus reservas de energía para las próximas 24 horas.

Es claro que el ritmo circadiano varía entre los individuos, pudiendo tener una diferencia de hasta 3 horas. Por eso, algunas personas tienen más dificultad de dormir y despertar temprano, entre otras actividades de rutina.

2. Organiza tu entorno de trabajo

Para trabajar en casa, necesitas tener un ambiente propio para ello. ¿Y por qué esto es importante? De acuerdo con Charles Duhig, autor del libro “El poder del hábito”, minimizar decisiones diarias deja la mente libre para concentrarse en actividades más importantes.

En este sentido, elegir un lugar para trabajar todos los días evita que se pierda tiempo adaptando un ambiente diferente.

Cuando tengas que elegir tu “oficina”, opta por un lugar cómodo, con buena iluminación y que disponga de los equipos necesarios para ejecutar tus actividades que, en la mayoría de las veces, consistirán en un ordenador, una mesa y un teléfono. El medio ambiente también tiene que estar organizado, limpio y los elementos de trabajo a tu alcance para que no pierdas el tiempo buscando objetos durante una llamada o una reunión de negocios.

3. Habla con las personas con las que vives

Todo cambio exige un grado de adaptación, tanto de ti como de las personas a tu alrededor, y lo mismo vale para trabajar en casa.

Por eso, es importante que comuniques tu decisión de trabajar en casa con antelación y explicar a las personas que viven contigo lo que pueden hacer para ayudar en esta transición, para que se sientan incluidos.

Es importante que tu familia sepa también que no te deben distraer durante el horario de trabajo. El hecho de estar en casa no quiere decir que puedas detener lo que estás haciendo y salir a pagar una cuenta en el banco o desempeñar una tarea doméstica.

4. Divida tu día en bloques

Además de mantener una rutina de todos los días, puedes utilizar diversos métodos para cumplir con todas las tareas de tu lista, en el momento oportuno. Uno de estos métodos es la técnica Pomodoro, que funciona de la siguiente manera:

  • Haz una lista de las tareas que tienes la intención de realizar ese día.
  • Programa un cronómetro para 25 minutos, y empieza la primera tarea de tu lista.
  • Trabaja con un enfoque absoluto en esta tarea por 25 minutos, es decir, nada de dejar lo que estás haciendo para leer mensajes de correo electrónico o consultar el teléfono celular.
  • Cuando el cronómetro llega a cero, haz una pausa de 5 minutos. Durante esta pausa, puedes levantarte para ir al baño, beber un vaso de agua o tomar un aperitivo rápido.
  • Vuelve al trabajo para otro bloque de 25 minutos.
  • Después de 4 bloques de 25 minutos, haz una pausa  de 30 minutos y vuelve al trabajo.

En caso de que no desees adoptar este método, existen numerosas formas de fraccionar el día. Puedes hacer una división más “informal”: selecciona turnos para responder e-mails, otros para hacer llamadas, programar reuniones, grabar videos, o cualquier otra actividad que tu trabajo requiera.

Haciendo esto todos los días, esta división dejará de ser una imposición y pasará a ser un hábito.

 

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